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Promesas Luminosas y

Realidades Sombrías



Economía Política Marxista



Oscar Luis Rigiroli





Copyright 2017 por Oscar Luis Rigiroli




ÍNDICE


Prólogo

Introducción

Primera Parte

Capítulo 1: Objetivos y método de Marx.

Capítulo 2- Mercancías

Capítulo 3-Teoría del valor

Capítulo 4- Plusvalía

Capítulo 5- Acumulación

Segunda parte- Crisis capitalistas

Capítulo 6-Crisis por disminución de la tasa de ganancia I

Capítulo 7- Crisis por disminución de la tasa de ganancia II

Capítulo 8-Crisis por desajustes.

Capítulo 9- Crisis por subconsumo

Capítulo 10-Teoría del derrumbe.

Capítulo 11- Rol del estado

Capítulo 12- Concentración del capital

Capítulo 13- Monopolios

Capítulo 14- Economía global

Capítulo 15- La vía reformista.

Capítulo 16- La construcción del socialismo.

Capítulo 17- Materialismo histórico

Capítulo 18- El legado

Bibliografía

Coordenadas del Autor





















PRÓLOGO


Al escribir este libro estoy entre otras cosas saldando una deuda conmigo mismo. En efecto, en mi temprana adolescencia en los comienzos de los años 60 milité por un período breve en un movimiento político en Buenos Aires, que constituía en aquellos tiempos una especie de academia del marxismo, diferenciado tanto del Partido Comunista oficial, que seguía obsecuentemente las directivas de Moscú en un tiempo impregnado de estalinismo, como de los grupos trotskistas, con sus interpretaciones voluntaristas y más o menos fantasiosas de la realidad. En aquellos momentos, era un valor entendido que el socialismo de cuño marxista terminaría por imponerse en el mundo, en vista de la vigorosa expansión de que entonces gozaba.

Las reuniones de las células a las que concurrí tenían un carácter teórico más que agitativo o propagandístico, e incluían por ejemplo lecturas y discusiones sobre la Teoría del Desarrollo Capitalista, de Paul Sweezy, de una inusitada densidad técnica e intelectual para esos medios.

No tardé mucho en decidir que esa no era mi posición política, pero la semilla de la curiosidad y el interés por el estudio del marxismo estaba ya plantada en mí, así como los deseos de profundizar sus postulaciones básicas y explorar las razones profundas de mi desacuerdo con algunas de ellas. Por lo dicho este libro comenzó como una especie de introspección política, y fue ampliando su alcance a medida que lo escribía, en particular al percibir que mi investigación develaba aspectos no tan conocidos de los escritos de Marx.

En todo momento he puesto la objetividad como valor fundamental, y espero haberlo conseguido en buena medida. Mi acercamiento ha estado signado en todo instante por un respeto profundo por el tema y sus actores, Kart Marx y sus sucesores. Espero que sea leído como lo que intenta ser: un aporte sincero, de ningún modo definitivo, para hacer conocer ciertos aspectos básicos de la economía política marxista, muy a menudo soslayados por adherentes y detractores. Por ello me he detenido en la discusión de ciertas tempranas opciones metodológicas realizadas por Marx, que a mi criterio han tenido importancia decisiva en la formulación de su análisis económico.




INTRODUCCIÓN


“"Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”, escribían Karl Marx y Friedrich Engels en el Manifiesto Comunista en 1848.

Este fantasma recorrió no sólo Europa sino el mundo durante más o menos un siglo, como promesa o como amenaza, y llegó a materializarse en vastas regiones del globo terráqueo teñidas de rojo, formando un bloque que lució compacto y en expansión durante mucho tiempo. Si nos ubicamos en una época no tan lejana como por ejemplo 1950, pocas personas bien informadas y de criterio abierto dudaban que el futuro era un planeta socialista o directamente comunista. Aunque los mayores holocaustos de la historia, las dos guerras mundiales no tuvieron como epicentro la lucha entre capitalismo y comunismo, innumerables conflictos armados extremadamente sangrientos sí lo tuvieron, y el eje de la política mundial durante décadas fue precisamente la puja entre los dos bloques separados por la Cortina de Hierro.

La seducción ejercida por el socialismo en su variante marxista sobre la intelectualidad de Oriente y Occidente fue entrañable y duradera, permeó y se afincó en todas las ciencias sociales, y en alguna medida se prolonga aún en nuestros días, transformada en un dogma de una suerte de religión laica.

Hoy la implacable marejada de la historia ha barrido con buena parte de esa promesa bifronte, y esto ha ocurrido en un plazo relativamente breve, de aproximadamente una generación. Para colocar un hito arbitrario seleccionaremos la caída del Muro de Berlín en la noche del jueves 9 de noviembre de 1989, por su valor simbólico, pero en realidad la decadencia había comenzado bastante antes.

La tan temida conflagración nuclear entre las dos superpotencias de la época, los Estados Unidos de Norteamérica y la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, y sus respectivos bloques militares y políticos afortunadamente jamás ocurrió, las rebeliones anticoloniales protagonizadas por guerrillas comunistas en Asia fueron mayormente exitosas, la penetración ideológica en Occidente fue intensa, conduciendo a la formación de Partidos Comunistas que se encontraban entre los principales en sus respectivos países, y se alineaban con las necesidades estratégicas de la URSS.

¿Qué ocurrió? ¿Porque se produjo en eclipse de la influencia de ese fantasma en tan breve lapso? Indagar las razones estratégicas, políticas y militares de esta mutación mundial está afuera de la competencia de este autor y del propósito de este libro. Rescataremos un hecho central: la competencia económica entre ambos sistemas, el capitalista y el comunista, y la para muchos inesperada prevalencia del primero.

Los análisis los realizaremos a partir de los postulados básicos del comunismo tal como los planteó Kart Marx, particularmente en El Capital, su obra cumbre en el área de la economía política y en realidad la obra fundacional de esta rama de la economía.

Así como “la anatomía de la sociedad civil debe buscarse en la economía política” según la conocida frase de Marx en su Contribución a la crítica de la economía política, la anatomía del marxismo debe ser buscada en su propia economía política; esto significa que la raíz de los éxitos y fracasos del marxismo remiten en medida apreciable a las formulaciones de los escritos económicos de Marx.

Este libro busca encontrar las claves principales que guiaron al autor desde el punto de vista metodológico en la adopción de sus presupuestos iniciales, determinar qué aspectos de la realidad que se le ofrecía tomó y desarrolló y de que aspectos hizo abstracción. Se intentará indagar si las conclusiones que obtuvo y sus teorías y predicciones sobre el futuro del capitalismo son una consecuencia directa y racional de esas opciones originales. Por último exploraremos como trató el tiempo a esas teorías y particularmente a las predicciones.

Para realizar este cometido iremos discutiendo detalladamente cada uno de los grandes temas del marxismo, desenvolviendo su significado y poniéndolo en el contexto de los demás conceptos. Finalmente, en cada tema haremos una crítica del contenido del mismo y buscaremos dilucidar que funcionó en el tiempo y que falló.

El análisis lo haremos con todo respeto para el autor, teniendo en cuenta que escribió en una época relativamente temprana de la universalización del capitalismo, aunque quizás él mismo no era consciente de eso, mientras que nosotros contamos con al menos tres informaciones claves de las que Marx no disponía:

• El hecho mismo que el capitalismo haya sobrevivido un siglo y medio, y goce de todas sus fuerzas, cosa que seguramente no era esperable para Marx.

• La enorme experiencia fallida del socialismo real a lo largo de más de siete décadas, y que aún continúa en alguna medida; en ese período todas las posibilidades latentes en la formulación marxista fueron exploradas por muchos de los mejores cerebros de cada época. El hecho indiscutible es que la teoría de Marx tuvo todas las oportunidades necesarias para probarse.

La comprobación, también experimental, de que el capitalismo, aún sin cambiar sus características básicas, consiguió incorporar reformas enormes, quizás no de buen grado, que mejoraron las suerte y las condiciones de vida de inmensas masas de población, aun conservando su carácter de asalariados, de forma tal que el problema hoy no lo constituyen los trabajadores sino los sectores que no han conseguido incorporarse al sistema.


Se ha intentado escribir este libro en lenguaje sencillo, de uso común y sin tecnicismos, no para iniciados sino para interesados. Las frondosas citas directas de El Capital u otros textos de Marx, por lo general densas y a veces de lenta comprensión, que son habituales en otros autores que tratan su obra, se han obviado aquí, en beneficio de la expresión de los conceptos centrales en forma directa. Los desarrollos algebraicos, frecuentes en los trabajos de Marx, se han respetado, pero en cada caso se previene al lector no familiarizado que puede saltearlos hasta llegar a las conclusiones. Decididamente no hacen falta para la lectura ni profundos conocimientos matemáticos ni de economía, sólo una buena dosis de curiosidad intelectual y apertura mental.


Esperamos que este rumbo nos permita conocer más de cerca el pensamiento de Marx, tan lleno de análisis luminosos como de profecías incumplidas.




Primera Parte



CONCEPTOS BÁSICOS





CAPÍTULO 1


Objetivos Y Métodos De Marx


Marx llegó al estudio de lo que denominó Economía Política luego de un largo proceso a lo largo del cual fue definiendo su esfera de intereses. Entender los rasgos básicos de este proceso es esencial para captar las razones de ciertas opciones que realizó al comienzo de sus análisis, y que colorearon decisivamente su interpretación de los fenómenos sociales. El objetivo central de Marx fue desnudar- es decir, poner de manifiesto- la ley económica de movimiento de la sociedad moderna.

Ese objetivo, y las opciones realizadas eventualmente lo llevarían a afirmar que la “anatomía de la sociedad civil debe ser buscada en la economía política”, frase luminosa, particularmente en aquella época relativamente temprana de la investigación social. De aquí se sigue que no son los cambios esporádicos y autónomos en la consciencia de los seres humanos los que provocan movimientos en la sociedad sino que, al contrario, los cambios en la existencia social, que son determinados por lo que denominó “ modos de producción”, se ven luego reflejados en los aspectos legales y políticos. Para decirlo en terminología marxista, los cambios en la infraestructura productiva determinan los movimientos en la superestructura jurídica, moral, y aun religiosa de las sociedades.

Esta constatación lo llevaría a manifestar que el motor del cambio social es la mutación en el modo de producción. Esta es simplemente una conclusión lógica a partir de la premisa anterior: los cambios en la forma en que la sociedad produce transforman decisivamente su anatomía, para seguir con la metáfora biológica.

Ahora bien, la siguiente pregunta lógica es: ¿Cuál es la naturaleza de ese cambio en el modo de producción, que tiene la potencialidad de transformar la entera superestructura jurídica y política? En principio, la respuesta no es evidente. Los cambios en el modo de producción pueden ser de naturaleza tecnológica, tener como base el acceso a nuevas fuentes de los factores de producción: materias primas, trabajo, energía, etc. Marx realiza en forma automática una elección que sería clave en el decurso de toda su obra. Se encontraba bajo el poderoso influjo intelectual de la filosofía de Hegel, en particular el método dialéctico, que entiende los procesos y desarrollos como producto del conflicto entre fuerzas opuestas y contradictorias. Es conocido el método que ve en el antagonismo entre dos principios opuestos, tesis y antítesis, y en su resolución en una síntesis superadora el curso natural de desarrollo de todo tipo de procesos, incluidos los sociales. El uso de la dialéctica conduce pues a Marx a escoger una fuente de conflictos específica: las luchas de clases. Como es conocido, Marx rastrea en los grandes cambios históricos un conflicto de clases subyacente, de los cuales estudió con profundidad las luchas entre nobles y burgueses en el advenimiento del capitalismo.

En momentos de la historia, el desarrollo de las fuerzas materiales de producción (incluyendo aquí sí las de origen tecnológico, nuevos insumos, etc.) entran en conflicto con las que Marx llama “relaciones de producción”, básicamente las relaciones de propiedad, particularmente de los medios de producción. Estas relaciones de propiedad actúan como un freno que detiene el desarrollo económico, hasta que la presión del cambio dinamita toda la superestructura y la reemplaza por otra más funcional a los nuevos desarrollos materiales.

De esta manera, la secuencia de eventos en los períodos revolucionarios sería la siguiente:

Los cambios en la base material de producción hacen que las relaciones de producción, o sea de propiedad, se constituyan en un corset que impide su desarrollo. Esto exacerba los conflictos de clase basados en las relaciones de propiedad vigentes, hasta la superación del conflicto dialéctico mediante una nueva síntesis, es decir nuevas relaciones de propiedad.


Marx usaba el método de lo que llamaríamos hoy aproximaciones sucesivas, haciendo abstracción- es decir eliminando provisoriamente - de todos los elementos que no fueran decisivos para la etapa de análisis en que se hallaba; de esta forma podría desnudar la anatomía del problema, e ir reintroduciendo luego los elementos eliminados en etapas de menos nivel de abstracción. El supuesto que subyace en este método es que la eliminación de temas que conduce a altos grados de abstracción se hará de forma tal que las conclusiones generales que se extraigan en dicho nivel elevado seguirán siendo válidas cuando se descienda a un grado más bajo de abstracción, es decir cuando se reintroduzcan elementos antes desechados. En otras palabras, el alto grado de abstracción debe eliminar detalles secundarios o superfluos de modo de poder visualizar la estructura esencial del problema bajo estudio, pero al ir a niveles más concretos la estructura debe seguir permaneciendo válida; en caso contrario, lo que se habrán eliminado al comienzo eran elementos esenciales que no debieran haber sido abstraídos. Vamos a ver más adelante como se compartan algunos análisis de Marx en este aspecto.




CAPÍTULO 2


Las Mercancías



El primer capítulo de El Capital está dedicado a las mercancías. La clara definición y uso consistente de este concepto es clave en toda la obra de Marx. Mercancía es todo producto que es hecho para el intercambio y no para el uso del productor. Por lo tanto, la noción de mercancía está desde su concepción ligada al intercambio.

Así como muchos economistas antes y después de él, Marx comienza estudiando el caso más sencillo, denominado producción simple de mercancías. En este caso, un productor determinado, trabajando para sí mismo - no para un patrón- y usando sus propias herramientas y enseres, produce un tipo de bien en cantidades mayores que las que va a utilizar, y subviene sus necesidades de los más diversos bienes mediante el intercambio de sus excedentes de producción con otros productores, que actúan de la misma forma. No existe una forma más elemental de intercambio que ésta, y permite estudiar las características de este hecho social en forma clara.

En el caso de la economía de trueque, una mercancía que denominaremos M1 es intercambiada por el productor 1 por otra mercancía M2, que necesita para satisfacer sus necesidades; el circuito del trueque es pues M-M, sin ninguna instancia interpuesta entre ambas mercancías. En este caso, el productor 1 debe buscar a otros productores 2, 3 etc. que necesiten lo que él produce, e inversamente produzcan lo que él necesita. Al aparecer el dinero, en cualquiera de las manifestaciones físicas que tuvo en la historia ( ganado, conchillas, cuentas, monedas, billetes, y las actuales formas más abstractas del dinero), las transacciones se dividen en dos partes: nuestro productor 1 cambia su producto M1 por una cantidad de dinero D, o sea la primera transacción la describiremos como M1-D, y luego con D sale a buscar proveedores de otros bienes necesarios para su uso, por ejemplo M2, realizando la transacción D-M2. La gran ventaja es que ya no hace falta que el productor 2 a la vez que ofrecer el producto 2, simultáneamente requiera el producto 1. Esto facilita y lubrica todo el sistema de transacciones económicas respecto al simple trueque y tuvo, mucho antes del advenimiento el capitalismo, una gran importancia en el desarrollo de las sociedades humanas.


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